domingo, 22 de diciembre de 2013

Abre museo dedicado a Antonio de Torres


"La guitarra es un pozo con viento en vez de agua". Así definió el poeta Gerardo Diego al instrumento, que ya tiene su propio espacio en Almería (sur de España) con el museo dedicado a Antonio de Torres, considerado el creador de la guitarra clásica contemporánea.

En este video se puede echar un vistazo al gran aporte de Torres Jurado a la guitarra moderna.Al darle clic al título se llega al video colgado por el diario El Universal (Caracas). También se puede ver copiando este enlace: http://bcove.me/4kay65nf

 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Berta Rojas vista por Antonio Briceño




 
El guitarrista Antonio Briceño publicó en el muro de su Facebook una muy buena impresión del concierto ofrecido por la concertista Berta Rojas, el pasado sábado 30 de noviembre en Valera:
 
"Gracias a Dios por permitirme tantas cosas buenas. El concierto del sábado pasado fue un absoluto éxito. Berta Rojas sobre el escenario es mágica, sus manos parecen salir desde la guitarra y acariciar nuestras almas. El espíritu del gran Mangoré nos hizo sentir la esencia divina de su música. Son instantes en los que toda nuestra existencia se concentra. La Guitarra, en las manos adecuadas, puede hacer tantas cosas increíbles. Pienso que hay mucho que contar sobre este hermoso concierto, ya luego lo escribiré para compartirlo con todos los que aman la música tanto como yo. Si algo de la huella de Barrios se había difuminado; con la presencia de Berta se afincó por muchos años más el paso de Mangoré por nuestras tierras".
 
Gracias a ti, Antonio, por permitirme compartir tus impresiones en este blog.

viernes, 29 de noviembre de 2013

“Tras las huellas de Mangoré” en las manos de Berta Rojas




Está en Venezuela la guitarrista paraguaya Berta Rojas, y mañana sábado 30 de noviembre ofrecerá un recital en Valera.
El escenario será el auditorio de la Clínica U.G.A. de la ciudad trujillana, donde presentará el repertorio que lleva a cabo con “Tras las huellas de Mangoré”, un recorrido por los lugares que su compatriota Agustín Barrios “Mangoré” realizó por países como Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Guyana Francesa, Martinica, Trinidad y Tobago, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Puerto Rico, República Dominicana, Haití y Cuba, a lo largo del año 1944.
Solamente en Venezuela, Mangoré ofreció 34 conciertos, incluyendo escenarios como el Teatro Municipal de Caracas.
La visita a Valera de Berta Rojas cuenta con el auspicio de los luthieres Carlos González y Juan Gómez Molina, la propia Clínica U.G.A. y la web www.guitarrasdelmundo.com.ve

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Poema italiano


Por Ana María Hernández G.

La guitarra hace la magia
sonidos en el invisible
dibuja emociones gratas
combina la poesía de su voz
se multiplica
se expande
enamora
entrega un beso
al oído atento.
Guitarra trémula
torrente de armonías sutiles
alquimia transmutadora
sueño placentero de los místicos
remanso de paz.

martes, 19 de noviembre de 2013

Cuando muera...


Por Ana María Hernández G.

Cuando muera,
quiero mi guitarra de mortaja
quiero sus cenizas con las mías
confundidas en una sola.
Que su alma y la mía sean espíritu único
que su madera se adhiera a mi piel
que mis olores y podredumbres
se purifiquen con sus vetas.
Cuando mi cuerpo descanse
su sonido cesará.
No resonarán sus cuerdas,
ni vibrará mi alma
con los arpegios
o con el retumbar de sus bordones.
Quiero mi guitarra de mortaja
y esperar que nuestras cenizas
sean polvo de la tierra.
Si algún insensato
profana mi tumba
encontrará seis cuerdas
tendidas a lo largo de mis huesos.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Poema Barroco

 
Guitarra barroca, guitarra electroacústica y guitarra clásica modelo Millenium-Thomas Humphrey


Por Ana María Hernández G.

Guitarra, máquina del tiempo.
Sus cuerdas me transportana a mundos distantes,
épocas remotas.
Cada sonido,
un olor diferente,
estimula mi memoria.
Añoranza, nostalgia,
melancolía.
Sones de la quietud.
Del domingo por la mañana,
ocioso.
De la mirada entrecerrada.
Volutas, fiorituras
que apaciguan mi alma
en cada aliento.
En cada tiento.

(Este es el texto que acompaña al CD del mismo título, escrito para tal ocasión, en 2001)

domingo, 17 de noviembre de 2013

CRONICARIO: Alirio Díaz, la humildad hecha música

Alirio Díaz y Luis Quintero (Foto cortesía Luis Quintero)
Por Juan José Peralta

A Yayett, sobrina amada

Encargado del Teatro Juares, me alegraba el anuncio del concierto anual del Maestro Alirio Díaz y recordaba cuando en Roma o Milán, apenas anunciaban sus recitales, el público italiano agotaba la boletería la misma mañana.
Me emocionaba por primera vez escuchar en persona a un artista de la guitarra a quien admiraba hacía tiempo.
Aquella noche lluviosa, desde el palco principal miraba la platea semivacía, los vestíbulos desiertos y los otros palcos con audiencia exigua. Nervioso miraba el reloj y se aproximaba la hora del concierto. Minutos antes fui al camerino para excusar ante el Maestro, con el pretexto de la lluvia, el limitado público.
No se preocupe, me dijo sonriente con la guitarra enarbolada por el mástil con su mano izquierda. Siempre es igual, pero todos los años vengo a dar mi recital. No importa, toco para los que vienen.
Enmudecido escuché apenado su humilde explicación, cuando uno de los viejos trabajadores del teatro –el entrometido que nunca falta– agregó en medio de un sorpresivo silencio, licenciado, es que aquí, hasta a los más finos lo que le gustan son las rancheras, los vallenatos y las llaneras. Como dice el Maestro, no se preocupe, siempre es así…
El Maestro sonrió y salió hacia el escenario.
Alirio Díaz ha dicho que la música de La Candelaria, donde nació hace noventa años, el 12 de noviembre de 1923, la escuchó en el vientre de su madre. Es la más humilde explicación del arte de uno de los más importantes guitarristas del mundo, orgullo del estado Lara.
Con 16 años, Alirio Díaz abandonó el pastoreo de los chivos y las tareas del campo, se le escapó a su padre y se fue a Carora donde comienza estudios musicales con Don Chío Zubillaga.
El educador caroreño lo refiere luego a Trujillo, con Laudelino Mejías, con quien aprende armonía, teoría y solfeo al tiempo que tocaba en la banda regional para cubrir sus gastos.
En 1945 se va a Caracas, con los grandes pedagogos de la música. Estudia guitarra con Raúl Borges y se especializa con Vicente Emilio Sojo y Juan Bautista Plaza, en la Escuela Superior de Música.
El país se le hace pequeño a sus ganas de aprender. Cinco años más tarde, está en Madrid, con el maestro Regino Sainz de la Maza.
Al año siguiente, en Siena, Italia, se consolida como concertista bajo la tutela del maestro Andrés Segovia quien tres años después alterna la cátedra con el artista caroreño a quien le llueven conciertos y talleres.
“Mi nombre iba por el mundo al lado de mi país”, confesaba mucho después a la periodista Milagros Socorro. Le aseguraba ser el primer artista venezolano en difundir nuestra música en el exterior. Lauro, Sojo, Carreño, temas populares arreglados por él.
Como diplomático, fue embajador cultural de Venezuela en Europa, con residencia en Italia en primavera y otoño. Pero cuando el invierno apretaba, Alirio Díaz regresaba a La Candelaria. Viene a visitar los parajes de su infancia. Dice que necesita ver las lagartijas, los chivos de su niñez. Escuchar a los pájaros romper el silencio de la madrugada.
(Columna "Cronicario" que el autor publica los viernes en el verpertino El Diario de Lara)

viernes, 15 de noviembre de 2013

El mexicano Carlos Viramontes alcanzó el Primer Premio del XVII Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz




Viramontes flanqueado por el chileno y el boliviano (Foto Cortesía)


Por Luis Pernalete Mendoza

Carora.-  Luego de 5 días inmersos en una de las competencias más duras en el contexto guitarrístico universal, el jurado calificador determinó que el mexicano Carlos Viramontes hizo meritos suficientes para lograr el primer premio del Concurso Internacional de Guitarra, apenas el segundo interprete que logra en solitario en el periplo caroreño del evento, que solo había visto lograr esa meta al reconocidísimo virtuoso italiano, Flavio Sala, quien lo obtuvo en el 2006.
Carlos Viramontes es el segundo mexicano que alcanza el primer lugar del Concurso Internacional de Guitarra Alirio, después de que en el 2009 Daniel Olmos lo obtuviera, compartido con el italiano Riccardo Calogiuri.
 En una reñida ronda final, donde además participaron los guitarristas César Farías, de Chile, y  el boliviano Joe Chipana, quienes obtuvieron el 2do y el 3er premio respectivamente, Viramontes bordó una autentica hazaña al interpretar sin mácula el exigente “Concierto Elegiaco” de Leo Brouwer, acompañado por la pianista Marisabel Sánchez en la reducción al piano de la parte orquestal. Vale destacar que Sánchez acompañó a los otros concursantes en las notas del “Concierto del Sur” de Manuel Ponce.
Luego del tiempo de deliberación, el jurado encabezado por el maestro Oscar Ghiglia, se dirigió, tanto a los participantes como al público asistente, y felicitó a los jóvenes artistas a quienes invitó a seguir adelante con sus carreras que sin dudas estarán recubiertas con muchos éxitos.
Luego del anuncio oficial, el miembro del jurado, Luis Ochoa, anunció como mejor intérprete de su obra “Path of History” al boliviano Joe Chipana, a quien se le entregará un original de la obra con dedicatoria del reconocido compositor maracayero.
Aun bajo el impacto del éxito logrado, los laureados fueron parcos en sus impresiones, al tiempo que abundaron las felicitaciones y fotografías con los asistentes quienes señalaron haber sido testigos de excepción de una de la más destacadas jornadas  del Concurso Internacional, ya casi por cumplir 40 años desde su promulgación.
Carlos Viramontes, nativo de Coahuila (México), ha tomado clases magistrales con maestros de talla internacional como Cecilio Perera, Pavel Steidl, Julio César Oliva, Eduardo Fernández, Judica el Perroy, Ana Vidovic, Costas Cotsiolis, Juan Francisco Padilla, Deniz Azabagic, Graham Lee Cox, Oman Kaminsky, Nigel North, Roland Dyens y Leo Brouwer.
También ha sido acreedor a diversos premios como: 1er Premio  en el IX Concurso y Festival Internacional “Guitarra sin Fronteras” Chihuahua 2011, 1er Premio en el 5to Concurso de Interpretes “Ciudad de Colima” Categoría Concertistas 2012, 1er Premio en la Primer edición del “Concurso Nacional de Guitarra de México” Coahuila 2012,1er Premio en el V Concurso Nacional para Jóvenes Interpretes “Xalapa 2012”,1er Premio en el VII Concurso Nacional de Guitarra Clásica “Ramón Noble” Pachuca 2012,1er Premio en el “V Concurso Nacional de Guitarra Clásica Durango 2012”, 2do Premio en el Segundo Concurso Nacional de Guitarra Durango 2009, 2do Premio y Mención Honorifica a la mejor interpretación de la música de Johann Sebastián Bach en el VIII Concurso y Festival Internacional “Guitarra sin Fronteras” Chihuahua 2010.
El sábado 16 se cierra esta edición del Concurso Internacional Alirio Díaz con una gala musical a las 5 de la tarde, en jornada que se iniciará con la presentación al público y entrega de la premiación a los laureados y la despedida para la próxima edición del concurso dentro de dos años, en 2015.

El XVII Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz, en fotos

A continuación, una crónica fotográfica, con imágenes de la página de Facebook del guitarrista Luis Quintero, en las cuales se aprecian distintos momentos de los encuentros guitarrísticos que se llevan a cabo en Carora, con motivo del XVII Concurso Internacional de Guitarra Alirio Díaz, y que incluyen los parabienes al maestro Alirio Díaz, quien el pasado 12 de noviembre celebró sus 90 años.

El maestro Alirio Díaz, entre Luis Quintero y Oscar Ghiglia

Pavel Steidl, Victor Pellegrini, Luis Quintero, Alirio Díaz y Oscar Ghiglia

El maestro Felipe Izcaray dirige la orquesta. Luis Quintero es el solista

Dúo realizado entre Luis Quintero y Senio Díaz

La orquesta de guitarras, dirigida por Luis Ochoa, incluye puros "cuarto bates", entre ellos, los guitarristas internacionales invitados al evento.

El concertino es Victor Pellegrini, dirige Luis Ochoa, y en primera línea, Pavel Steidl, Oscar Ghiglia, Senio Díaz, Luis Quintero, Julio Medina y Efraín Silva, ejecutando el "Alma Llanera"

jueves, 14 de noviembre de 2013

El flamenco de Vicente Amigo embruja a los bogotanos


En esta nota de la agencia española EFE se habla del concierto que brindó la noche del miércoles 13 de noviembre el guitarrista español Vicente Amigo, en Bogotá.

Bogotá, 13 nov (EFE).- El guitarrista español Vicente Amigo arrulló hoy al público del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá con un concierto en el que el flamenco tomó tintes delicados sin perder su fuerza y filtró toques celtas.

Durante casi dos horas, la virtuosa guitarra de Amigo estuvo acompañada por la complicidad y compenetración de los demás músicos, un segundo guitarrista, un percusionista, un bajista, un cantaor y un flautista.

Amigo presentó "Tierra", su más reciente disco y el séptimo de su carrera, grabado en Londres con el productor y teclista de la banda británica Dire Straits, Guy Fletcher, en el que el flamenco y la música celta hacen una comunión perfecta.

Bogotá hizo parte de la gira suramericana de Amigo con "Tierra", que le llevó a Santiago de Chile el pasado domingo y que concluirá en Ciudad de México este viernes .

El concierto de Amigo, el único ofrecido en Bogotá, ilustró la presentación de la programación que el teatro bogotano presentó hoy para 2014, que en palabras de su director, Ramiro Osorio, está diseñada para garantizar la "excelencia".

"Esperamos que esta propuesta enriquezca al público que ya tiene el ánimo de participar en actividades artísticas y está habituada al consumo de excelencia, pero también buscamos formar nuevos públicos", afirmó Osorio.

Entre los platos fuertes del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo destaca una coproducción con el Teatro Real de Madrid de la zarzuela "Luisa Fernanda" que llegará en febrero, así como una presentación de la compañía de danza contemporánea brasileña Corpo en marzo, y el Ballet de Zurich con su interpretación de "Romeo y Julieta" en agosto.

EL Cuarteto de la Filarmónica de Berlín se presentará en octubre, y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, bajo la batuta de Gustavo Dudamel, llegará en junio, mientras que el cantautor uruguayo Jorge Drexler hará su parte en septiembre.

Esta completa y variada oferta tiene también en cuenta a los más pequeños, con el privilegio de asistir a la interpretación del cuento "Un señor con unas alas enormes", del nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, a manos del Teatro de Títeres Obrazstov de Rusia.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mangoré en las manos de Paquito D'Rivera y Berta Rojas


 Por Santi Carneri (Agencia EFE)

Asunción, 11 nov (EFE).- El saxofonista cubano Paquito D'Rivera y la guitarrista paraguaya Berta Rojas celebraron hoy en Asunción tres años de "luna de miel" profesional exportando la música de Paraguay a otros países de Latinoamérica.

Los dos artistas han recorrido ya 15 países de la región para presentar el disco "Tras las huellas de Mangoré", en referencia al fallecido músico guaraní Agustín Pío Barrios, símbolo de la guitarra clásica en Paraguay.

"La música de Paraguay es prácticamente desconocida fuera, mientras se le da publicidad a tantos otros estilos musicales que no tienen ni la mitad de valor", dijo a Efe D'Rivera, de paso por la capital paraguaya para ofrecer un concierto privado junto a Rojas.

Tras un desenfadado evento hoy en el que el maestro cubano fue reconocido como "visitante ilustre" de la ciudad de Asunción, ambos artistas explicaron a Efe cómo el impulso y la iniciativa de Rojas les llevó a trabajar juntos.

"Yo estaba al lado del teléfono esperando a que ella me llamara", espetó el saxofonista entre risas y muestras de cariño a su colega.

"Estoy aprendiendo mucho de la fuente misma de donde sale esa música que ellos inventaron. Todavía estamos en luna de miel con el proyecto", dijo D'Rivera, quien aseguró que siempre admiró a Rojas.

"Para mí es como un sueño, pero me despierto y lo estoy viviendo realmente, tocar con Paquito es un sueño largamente acariciado que nunca pensé que podría hacerse realidad", afirmó Rojas.

La alianza entre la sofisticada guitarra de Rojas, la artista paraguaya más internacional actualmente, y la mordida caribeña del compositor Paquito D'Rivera les llevó a lograr con el disco "Día y Medio" una nominación al Grammy Latino en 2012, en la categoría de Mejor Álbum Instrumental, siendo el primero de música paraguaya en lograr una nominación en este evento.

D'Rivera, considerado como uno de los renovadores del jazz cubano, afirmó que trabajar con Rojas "es un lujo" y "más aún trasladando por todos los países las canciones de Agustín Pío Barrios "Mangoré".

"Tendremos que ir a Europa, volver a España, la cuna de la guitarra clásica, y cuando se nos terminen los países tendremos que inventar otra ruta para seguir pa'lante", destacó el saxofonista.

"Mangoré" fue "el más grande compositor y guitarrista de todos los tiempos, su música recorrió 20 países de América Latina y reinterpretarle nos servía de excusa perfecta para mostrar la música paraguaya en esos mismo países que él recorrió a comienzos del siglo pasado", dijo Rojas.

El dúo espera completar el próximo año la gira por esos 20 países, explicó la instrumentista nacida en Paraguay y ahora residente en Estados Unidos.

"Para esa travesía le invité al maestro Paquito D'Rivera, para que viniera conmigo para que de alguna forma también nos enriqueciera con sus vivencias, con su energía, su conocimiento, con esa magia tan especial que él tiene", destacó la guitarrista que cree que "América Latina es la reserva creativa del mundo".

Rojas deseó también que su gira les termine llevando a España para "volver a la raíz".

D'Rivera compagina la música con la actividad literaria y actualmente prepara su cuarto libro.

"Son cartas a un estudiante imaginario de música que quiere saber si vale la pena seguir una carrera musical, y en eso estoy, por supuesto Berta sale en el libro como un ejemplo a seguir, y eso me divierte mucho y me pone a pensar en las cosas que he vivido y me quedan por vivir", dijo.

El artista cubano envió un mensaje para los que aspiran a vivir de la música: "Estudiar es la única salida de esto, no hay atajos, practicar es la única forma porque la competencia cada vez es más perra".

jueves, 7 de noviembre de 2013

Alirio Díaz: noventa años dedicados a la guitarra




Por Ana María Hernández G.

El próximo 12 de noviembre, Alirio Díaz arribará a sus 90 años. Para quienes no lo conocen, se trata del músico que mayor proyección le dio a Venezuela: provisto de su guitarra y de un talento prodigioso, Díaz se dedicó a recorrer el mundo, difundiendo la música venezolana, además del repertorio concertístico, que ya por esas épocas trataba de imponerse en las más prestigiosas salas de concierto.
Vale decir que la estética del siglo XIX desdeñó duramente la guitarra como instrumento de concierto, y buena parte de ese prejuicio se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. Precisamente, gracias a intérpretes como Alirio Díaz, junto a los españoles Andrés Segovia y Narciso Yepes, amén del australiano John Williams y el inglés Juliam Bream, fue como se pudo lograr que la guitarra tuviera un lugar de respeto tanto en los conservatorios y escuelas de música, como en las programaciones de las salas y teatros. Aun en pleno siglo XXI, continúan los prejuicios (cada vez menos insolentes, menos agresivos).
El aporte de Alirio Díaz a la música va más allá de su musicalidad y de su capacidad interpretativa. Díaz se hizo el divulgador por excelencia del repertorio escrito por Antonio Lauro, Rodrigo Riera, Raúl Borges. Igualmente, se dedicó a transcribir la música popular al lenguaje de la guitarra, lo cual contribuyó con la ampliación del repertorio del instrumento, amén de que le dio sonoridad guitarrística al folclore. Esto es sumamente interesante, porque más tarde, los cuatristas de concierto abrevarán de esas aguas para dotar al cuatro de sonidos y ejecuciones arriesgadas, que lindan, precisamente, con el lenguaje concertístico de la guitarra.
Díaz nació en el caserío La Candelaria, cercano a Carora, estado Lara, el 12 de noviembre de 1923. Rodeado de un ambiente musical, creció y se interesó tempranamente por la música. Uno de los personajes fundamentales en la vida de Díaz, y a quien siempre lo recuerda, es el maestro Chío, Cecilio Zubillaga. Gracias a la confianza que Zubillaga tuvo en Alirio, gracias a sus cartas de recomendación y sus consejos, el joven músico llegó a Caracas a mediados de los años 40, para estudiar bajo la égida de Vicente Emilio Sojo en la Escuela Superior de Música en Santa Capilla (hoy Escuela José Ángel Lamas). Allí perteneció a la primera cátedra de guitarra, conducida por Raúl Borges.
Para los años cincuenta, y gracias a su talento y dedicación, Alirio Díaz se traslada a Europa, y en Italia se hace alumno, y luego asistente, del celebérrimo Andrés Segovia, a la sazón conductor de la cátedra de guitarra de la Academia Chigiana en Siena. En Italia, como profesor de la cátedra, se residenció, y desde allí pudo desarrollar su carrera como intérprete de talla internacional, sin perder nunca el contacto con Venezuela. Tanto es así, que Díaz continuamente venía al país no solo a dictar talleres y clínicas, y examinar unos que otros guitarristas, sino a velar por el Concurso Internacional de Guitarra, que lleva su nombre, y que desde 1974 le ha dado renombre a los ganadores, debido al prestigio que tiene el certamen.
El maestro siempre ha sido una persona amable, alegre y muy conversador. En una ocasión, con motivo del Festival Internacional de Agosto, que fue un evento guitarrístico patrocinado por el Proyecto Cultural Mavesa, y que acogió durante años al concurso, el maestro Díaz y su coterráneo Rodrigo Riera, no pararon de conversar y disertar durante una clase magistral. En un momento determinado, parte de la audiencia dejó de prestarle atención al maestro de la clase para volverse y escuchar al par de larenses echándose mutuamente los cuentos. Cuando ambos amigos se dieron cuenta de que estaban “saboteando” la clase del invitado, pelaron los ojos, se miraron, y uno le dijo al otro: “o nos vamos, o nos quedamos calladitos”. Todos rieron de buena gana y la clase prosiguió.
Gracias a la discografía legada por Díaz, gracias a la bibliografía musical, así como sus escritos, se puede seguir en contacto con el maestro, actualmente en estado delicado de salud. Hoy en día, el maestro Alirio Díaz vive en Carora con su familia y allegados.









martes, 5 de noviembre de 2013

El músico visto por el otro

La visión que los otros tienen de un artista, como reseñamos con Francisco Tárrega según Emilio Pujol, o como Johann Sebastian Bach según su esposa Anna Magdalena y su “Pequeña Crónica”; es comparable con lo que escribió hace unos días Laurie Anderson sobre Lou Reed.
El padre del rock alternativo falleció el pasado 27 de octubre, debido a complicaciones hepáticas, a los 71 años.
Su esposa, la también músico y compositora Laurie Anderson dijo lo siguiente: "Lou era un príncipe y un guerrero, y sé que sus canciones sobre el dolor y la belleza del mundo llenarán a mucha gente con la increíble alegría que sentía por la vida".
“La pasada semana había prometido a Lou que le sacaría del hospital y le traería a casa en Springs. ¡Y lo conseguimos!".
"Murió en la mañana del domingo, mirando a los árboles y haciendo la famosa postura 21 de 'tai chi' con sólo sus manos de músico moviéndose por el aire”.

viernes, 1 de noviembre de 2013

El ensayo biográfico de Tárrega

Este es el libro sobre la vida de Francisco Tárrega, escrito por su discípulo Emilio Pujol. Como dice el propio autor al principio, bastó leer "La pequeña Crónica" de Anna Magdalena Bach para lanzarse a escribir sobre su maestro de la misma manera. Y vaya que lo logró. De verdad, vale la pena aproximarse a este texto, es inspirador y maravilloso. Las últimas páginas son reflexiones de Pujol sobre la música y la guitarra. Un texto excelente.

Hasta el domingo 3 será el VIII Festival Internacional de Guitarra y Academia Solistas del Mundo







Desde el 31 de octubre y hasta el domingo 3 de noviembre, Caracas se convierte en la sede del VIII Festival Internacional de Guitarra y Academia Solistas del Mundo.
La sala José Félix Ribas y el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo serán los escenarios donde se llevará a cabo este evento, que tendrá como invitados a guitarristas de Italia, Estados Unidos, México, Bolivia, Colombia y Venezuela.
Por Italia viene Ciro Carbone (primero en la foto, de arriba a abajo); de Estados Unidos, Kurt Martínez, mientras que de México estarán Martín Madrigal e Igor Ávila (cuarto en la foto de arriba a abajo). Desde Bolivia llega Alexis Méndez (tercero en la foto) y de Colombia, Daniel Saboya (segundo de arriba a abajo).
Por Venezuela, Lorenzo Camejo (Caracas), José Luis Lara (Ciudad Bolívar, quinto en la foto de arriba a abajo), Pablo Gámez (Maracay) , Daniel Marchán (Mérida) y Luis Quintero (Caracas, sexto en la foto de arriba a abajo). Además se contará con la participación especial del cuatrista Gustavo Colina (Maracaibo), así como del luthier Eduardo Franco, quien tendrá a su cargo una conferencia sobre temas relativos a la construcción de instrumentos de cuerda pulsada.
Como es festival de conciertos y academia, habrá no solamente recitales, sino también clases magistrales a cargo de los guitarristas invitados.

Hoy viernes, a las 9:00 a.m., habrá una clase magistral a cargo de Alexis Méndez, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), a las 11:00 a.m. con Daniel Saboya en la sala Ribas y a las 3:00 p.m. con Igor Ávila, igualmente en la Ribas. El concierto de hoy es con Ciro Carbone y Kurt Martínez, a las 6:00 p.m. en la sala Ribas del TTC.

Mañana sábado, solamente habrá concierto, a las 6:00 p.m. en la sala Ribas, con Daniel Saboya y Gustavo colina.

La clausura es este domingo, 3 de noviembre, a las 11:00 a.m. en la sala Ribas, con Luis Quintero, Igor Ávila y la Orquesta Filarmónica Nacional.

La entrada a todas las actividades es completamente libre.

jueves, 31 de octubre de 2013

La primera guitarra eléctrica de Bob Dylan




Hoy también tenemos para comentar una nota publicada por la agencia noticiosa Efe, de España. Se trata de la subasta de la primera guitarra eléctrica de Bob Dylan, una Fender Stratocaster que usó el músico en el festival de música folk de Newport en 1965.
La casa Christie's la pondrá para la puja el próximo 6 de diciembre, y se espera que ese modelo clásico de la marca Fender logre entre 300 mil y 500 mil dólares.


De nuevo, hay varios aspectos que resultan interesantes de comentar. Lo primero es que el joven Bob tendría por el 65 apenas 24 años de edad. Esa Fender, de 1964, marcó su paso de lo acústico al formato eléctrico. Pero lo interesante es que esa guitarra la dejó Dylan en el avión que utilizó, junto con unas canciones y el resto de los accesorios del instrumento. Sería interesante saber por qué el olvido, ya que el piloto fue quien rescató los objetos, se quedó con ellos, y luego su hija, Dawn Peterson, se encargó de autentificarlo todo por lo cual será llevado a la subasta.  
¿Cuánto representa para un músico conservar su primer instrumento? ¿qué valoración le da? Confieso que no tengo ninguno de mis primeros instrumentos. Claro, nunca fueron instrumentos de marca, muchísimo menos realizados por un luthier. Apenas tuve por ellos el aprecio sentimental que se tienen por esos objetos, y que posteriormente fui regalando o vendiendo, según el caso, hasta hacerme de instrumentos de mejor calidad. Me gustaría saber si Bob Dylan quisiera recuperar esa guitarra, un modelo clásico de Fender. Igualmente, cuánta cantidad de dinero estaría un coleccionista dispuesto a pagar por él.

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Cuánto tiene que estudiar un guitarrista?



Paco de Lucía asegura que "los guitarristas no necesitan estudiar", según se desprende de una entrevista que dio el guitarrista para el diario brasileño "O Estado de Sao Paulo".

El músico alega que viene "de una tradición oral. Es un género movido por la pasión, por la locura, pero que trae también sofisticación. Sin embargo, recomiendo que los músicos nuevos aprendan música y teoría", aunque insiste en los inconvenientes del lenguaje académico y señaló que "es difícil encontrar a un joven pianista cubano con el mismo 'tumbao' (acento rítmico) que los mayores", señala un cable noticioso de la agencia española Efe.

De Lucía alertó, igualmente, del "peligro" de querer hacer música "para gustar sólo a otros músicos".

De esos puntos de vista de Paco de Lucía se extraen varios aspectos de interés para los que nos enfrentamos a diario con este noble instrumento: uno, ¿cuánta cantidad de tiempo es necesario invertir para lograr los objetivos que nos proponemos? Seguramente muchos responderán que todo lo que sea necesario, precisamente para lograr la belleza, la perfección, la calidad sonora que buscamos en nuestras interpretaciones.

Lo otro, el "tumbao", pues hay que decir que cada quien tiene el suyo. O lo que es lo mismo, la musicalidad, aquello que justamente nos distingue como intérpretes.

El último punto que expone el gran Paco es el de hacer música para deleite de otros músicos, o para complacer a otros músicos. Este punto me parece súper importante porque muchas veces confeccionamos nuestros repertorios en función al qué dirán otros músicos de nosotros. Con el tiempo he aprendido que es un error pensar de ese modo, porque a la primera persona que hay que complacer con la música que se hace es a uno mismo. Si uno mismo no se siente a gusto con lo que se interpreta, difícilmente se podrá transmitir la belleza de la partitura, la fuerza o la emoción de una improvisación, la calidez de una obra popular. Pensar igualmente en el público, también puede ser inconveniente, sobre todo si dependemos en demasía de lo que le gusta a la gente. Creo que en todo caso hay que convenir. Si dependemos mayormente de los conciertos para sobrevivir, lo mejor es llegar a una especie de convenio o contrato, y siempre es interesante escuchar la opinión de alguien especializado en mercadeo de arte, para ver por dónde van las tendencias. De otro modo, creo que lo mejor es entregarse a la interpretación personalísima, aunque ello conlleve al riesgo de tener un auditorio vacío. Todo es posible, todo es dable. Vale todo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Homenajes en el cuento "El Cuatro es Venezuela"


Los personajes del cuento El Cuatro es Venezuela están inspirados en personajes históricos o personajes vivos que han hecho importantes aportes a la música universal y venezolana. Doña Francisca y Macarena no aluden a nadie en particular, sino que son nombres colocados convencionalmente a los personajes que representan.


Antonio: Es la guitarra de concierto en el relato, y está inspirado en Antonio de Torres Jurado, quien estableció las medidas de la guitarra moderna.

Aquiles: Es la guitarra electroacústica y está inspirado en Aquiles Báez, importante músico, guitarrista y compositor venezolano. Báez no solo es ejecutante de la guitarra electroacústica, también ejecuta la guitarra clásica y el cuatro; y en la actualidad desarrolla un importante trabajo de difusión de los nuevos valores musicales a través de Guataca.


Carulli: Es la guitarra romántica, y está inspirado en Ferdinando Carulli, compositor y guitarrista italiano, nacido en Nápoles el 9 de febrero de 1770 y fallecido en Francia el 17 de febrero de 1841. Autor de música para guitarra y de métodos de estudio del instrumento, que aún siguen siendo materia obligada para los guitarristas.


Cheo: Es el cuatro criollo, y está inspirado en Asdrúbal “Cheo” Hurtado, importante cuatrista guayanés, concertista, integrante del ensamble Gurrufío e impulsor principal del movimiento y concurso La Siembra del Cuatro, que ha dado frutos extraordinarios en solistas de altísima calidad.


Fender: Es la guitarra eléctrica, y está inspirado en el guitarrista y luthier estadounidense Leo Fender, quien diseñó la primera guitarra eléctrica cuyas piezas podían desarmarse y ensamblarse. Aunque no fue exactamente el inventor de esta guitarra, fue quien desarrolló diseños especiales de estas guitarras, probadas por los más famosos guitarristas.


Fredy Reyna: Maestro venezolano, cuatrista e investigador musical. Sus indagaciones llegaron a proponer otra afinación para el cuatro venezolano, al cambiar el sonido grave de la cuarta cuerda por una octava por arriba, tal como afinaba la guitarrilla, a lo que él mismo decía “cambur pintín”, en lugar de “cambur pintón”. Con esta afinación, propuso toda una tendencia dentro del cuatro solista.

Gaspar: Es la guitarra barroca, y está inspirado en Gaspar Sanz, autor de un tratado para guitarra española o guitarra de cinco cuerdas, que vivió entre el 4 de abril de 1640 y marzo de 1710. Entre sus composiciones más famosas están “Canarios”, “Españoleta”, “Pavanas” y otras. El compositor español Joaquín Rodrigo, el mismo autor del “Concierto de Aranjuez”, se basó en la obra de Sanz para componer “Fantasía para un gentilhombre”.


Jacinto: Es el cuatro de concierto, protagonista del relato, y está inspirado en Jacinto Pérez, “El Rey del Cuatro”, reconocido como el primer solista concertista de cuatro en Venezuela.

Jorge Glem: Cuatrista venezolano, integrante de C4 Trío y de otros ensambles de música venezolana; “hijo” de La Siembra del Cuatro y uno de los músicos más talentosos del país, junto con sus colegas de la mencionada agrupación como Edward Ramírez y Héctor Molina.

viernes, 25 de octubre de 2013

El cuatro es Venezuela (cuento)



Por Ana María Hernández G.

Cuando el Luthier cerró la puerta, Jacinto se dirigió al resto de los instrumentos con un sonoro “¡Ja!” de triunfo.

-¿Escucharon eso, chicos? El mismísimo Jorge Glem certifica que soy un excelente cuatro de concierto. Lamento decirles que estoy muy por encima de ustedes.

Macarena, una pizpireta y adorable guitarra flamenca exclamó con todo el salero que su procedencia andaluza podía darle:

-Osú hombre, e’ que se tean subío lo humo a la cabeza, ¡Santa Clavija bendita! Que si no lo ecucho, no lo creo.

-Por los trastes de mi abuelo, me parece que te estás creyendo una gran cosota –le dijo por su parte Cheo, el cuatro de cedro y caoba que hacía tiempo habitaba en el taller del Luthier-. Lo que nos distingue a ti y a mi, Jacinto, es que tú estás construido con maderas de guitarra de concierto, como Antonio, y te agregaron tres trastes más de los que yo tengo, con mis humildes catorce divisiones. Yo estoy hecho con maderas del trópico y he resistido años de uso. Mi sonoridad no tiene comparación.

-Sí Cheo –contestó Jacinto-, el caso es que tú solo sirves para que te rasgueen. Yo, en cambio, soy un flamante cuatro de concierto.

El Luthier había fabricado a Jacinto hacía poco tiempo, y esa noche le había pedido al concertista Jorge Glem que pasara por el taller  a probarlo. El músico había quedado tan fascinado por la sonoridad y la fina hechura del instrumento, que le pidió al Luthier que le hiciera uno exactamente igual. Jacinto no podía ser vendido –le había dicho el Luthier- porque se trataba de un instrumento de prueba y exhibición que formaba parte de su colección particular.

Por su parte, Jacinto había querido herir en su amor propio a Cheo. Como había sido fabricado con maderas finas, como palosanto, pino abeto y ébano, y lucía unos barnices brillantes y espectaculares, se sentía muy superior al resto de los instrumentos. Solo desafiaba con la mirada a Antonio, la venerable guitarra de concierto que se exponía en todo el centro de la habitación privada del Luthier.

No obstante, Cheo era un viejo cuatro curtido. Tenía un origen del que se  sentía muy orgulloso: era el primer instrumento que el Luthier había construido en su vida, cuando éste todavía era estudiante de luthería. Para ello, el Luthier había ido al taller del maestro Alejandro Arzola Pariará, en San José de Guaribe, para aprender las artes del propio cultor, y de cuyas manos habían salido no solo cuatros extraordinarios, sino también otros instrumentos maravillosos como arpas y bandolas.

Por eso, a Cheo le importaba muy poco lo que le dijera el fanfarrón de Jacinto. Sin  embargo, una cierta molestia tenía el noble cuatro de cedro y caoba, y es que ciertamente los músicos buscaban la perfección del sonido y las posibilidades de un instrumento más versátil.

En medio de la angustia y tristeza que sentía Cheo, no se percató de la presencia de doña Francisca que se le había acercado, y que, sabihonda como toda matrona, apoyó su mástil al de Cheo.

Doña Francisca era una guitarrilla o guitarra renacentista. Todos la conocían y la respetaban, con excepción de Jacinto. No porque fuera maleducado, sino porque sencillamente no la conocía. Jacinto era nuevo, apenas tenía tres días de construido y en ese poco tiempo no había terminado de conocer a toda la colección particular del Luthier.

-Hijo mío –le dijo doña Francisca a Cheo-, tranquilízate. Yo sé muy bien lo que sientes. Dentro de los instrumentos que estamos aquí, yo fui la primera que sentí esa sensación de que ya no serás útil en manos de un músico. Pero mírame, tengo al menos cinco siglos de existencia.

-Tienes razón mamá –le comentó Cheo-. Creo que es hora de que le contemos a Jacinto nuestra historia, para que sepa cuál es su lugar, para que se sienta orgulloso de nuestros orígenes y esté atento a los cambios que podrían venir en el futuro.

-Hijo, no te sientas abandonado nunca –continuó doña Francisca-. Tú siempre tendrás tu sitio de  importancia entre los cantantes que gustan de acompañarse de un buen cuatro criollo, entre los joroperos, entre los versos del contrapunteo, añadiendo sabor a los ritmos llaneros, orientales, guayaneses. A la gaita zuliana, al bambuco, al golpe tocuyano. Incluso, muchos músicos de vanguardia te utilizan y experimentan contigo. Además, ¿qué sería del buen tío Simón sin ti? ¿quién acompaña mejor el canto de Cecilia Todd o de Lilia Vera sino un criollo como tú?

Cheo miró con ternura a su madre, y le acarició el clavijero: “Eres muy buena mamá”.

El resto de los instrumentos escuchaba con atención el diálogo, y quedaban a la expectativa del relato de doña Francisca. La guitarrilla, con sus siete cuerdas dispuestas en tres dobles y una simple carraspeó, miró a su audiencia, y en especial a Jacinto que no cesaba de retar con la mirada a Antonio.

-Jacinto, cariño, te guste o no,  también soy tu madre. Pon atención.

La voz dulce de la guitarrilla inundó la estancia. Era como una música deliciosa de acordes exquisitos, de punteos y rasgueos delicados. Como la habitación donde estaban era pequeña, las paredes y las maderas de los otros instrumentos ayudaban a que la voz de la guitarrilla se expandiera con ecos que necesariamente llevaban a la memoria a sonidos de otros tiempos, de aventuras legendarias, de trovadores y conquistadores.

Así, doña Francisca recordó su origen lejano, más atrás del Imperio Romano, cuando los músicos latinos acompañaban sus cantos con tibios rasgueos. “Ya por esa época, nuestra afinación era como la de ahora, cambur pintón”, les dijo la guitarrilla.

Cuando Cristóbal Colón llegó a estas tierras desconocidas por los europeos, vinieron músicos con sus instrumentos, y buena parte de ellos eran las vihuelas, una llamada vihuela de mano, de seis cuerdas, y la vihuela vulgar o guitarra, como solían llamar a la guitarrilla. Le decía “vulgar” porque era un instrumento que la gente del pueblo rasgueaba y usaba para acompañar sus cantos populares con ritmos y acordes.

-Esto fue lo que fascinó a las gentes de por acá. Acuérdense que los primeros que vinieron fueron hombres de trabajo, de guerra, de temple. En ese entonces, a mi me llamaban guitarra. Porque en realidad, eso es lo que soy. ¡Por las cuerdas de tripa de mis ancestros, yo soy una guitarra! –exclamó doña Francisca.

Jacinto arrugó la cara sin convencerse mucho de lo que oía, y mirando con desdén todo lo que le rodeaba, se recostó con insolencia sobre sus aros y apoyó el clavijero en un costado de Macarena.

-¡Hala hombre! –exclamó la flamenca, algo más delgada que Antonio, pero de dimensiones similares-, ¿por qué no te le va a recostá a Fender, la guitarra eléctrica, pa’que te dé un buen corrientazo?

Fender soltó la risa y le hizo un guiño a la gitana, quien toda coqueta movió sus caderas casi al son de una bulería por soleá.

-Todos somos guitarras aquí –sentenció Fender, con voz metálica y arrastrando el acento gringo-. Algunos tienen distinto nombre, como el cuatro… pero me gusta escuchar la historia de doña Francisca. Escuchémosla otra vez, por favor mother, cuéntanos. Tenemos mucho tiempo que no  la oímos.

Y es que doña Francisca es la madre de todas las guitarras y cuatros que estaban en la habitación. Fabricada en pino, completamente blanca, la voz tenue de la guitarrilla resonaba a través de una roseta colocada en donde debería estar el hueco circular.

-A medida que los conquistadores españoles y portugueses iban tomando los territorios americanos, no solamente dejaron su cultura, sino también su música y sus instrumentos. Yo aquí en Venezuela dejé a mi hijo, el cuatro. Pero sepan que tienen ustedes hermanos en otras partes: el timple canario, el tiple colombiano, el cavaquinho brasileño, el charango andino, la jarana mexicana, el cuatro puertorriqueño. Incluso, Fender, hasta tu hermano el ukulele proviene de mi, solo que es mi nieto, porque el ukulele nació del cavaquinho brasileño cuando los navegantes circunnavegaron el estrecho de Magallanes, remontaron el océano Pacífico y llegaron a las islas de Hawai.

-¿Y Fender? ¿Y Aquiles? –inquirió Jacinto.

-Ellos derivan de la guitarra de seis cuerdas, como Antonio. En Estados Unidos, a principios del siglo XX, comenzaron a experimentar allá con la amplificación eléctrica del sonido, y son guitarras usadas en el rock, en el jazz y otros ritmos –respondió la guitarrilla.

Jacinto miraba con extrañeza a doña Francisca. Le parecía que ella no tenía absolutamente nada que ver con el resto de los instrumentos. Cierto, era un cordófono, de cuatro órdenes, de afinación similar… pero no le veía ninguna semejanza con Fender, ni con Macarena y Antonio. Mucho menos con Aquiles –la electroacústica-, ni con Cheo, ni consigo mismo. Le encontraba un leve parecido a don Gaspar, la guitarra barroca… pero más nada.

-Jacinto –doña Francisca llamó su atención-, oye mi afinación. Se parece a la tuya. Solo que mi última cuerda no es tón sino tín, como dijo una vez el maestro Fredy Reyna: cambur pintín. Mira tú lo que pasó. A mi me usaban en rasgueos y también en melodías de concierto. Hubo autores muy importantes que se ocuparon de mi, y escribieron maravillosas obras. Hoy en día hay guitarristas que se dedican al repertorio especialmente escrito para mi. Por eso estoy aquí. Yo soy un instrumento réplica, y de mi han salido varios, como los que tocan en la Camerata de Caracas. Es el mismo caso de don Gaspar.

Don Gaspar miró a los lados y se dio cuenta de que todos lo miraban con curiosidad.

-Yo soy una réplica de guitarra española, que es como me decían en el siglo XVII y XVIII. Para esa época, España era todo un imperio, y por supuesto, el emblema musical de ese poderío fui yo –y los “¡oh!” de asombro de los instrumentos hicieron eco en las paredes del cuarto-. Surgí precisamente porque los guitarristas de mediados de los años mil seiscientos ya no le encontraban gusto a la guitarra renacentista… ejem, si me disculpa doña Francisca…

-Mamá para ti –le regañó la guitarrilla-. No debes disculparte, pues lo que dices es cierto. Los guitarristas de la época querían que el instrumento sonara más fuerte, y los constructores o luthieres comenzaron a fabricar otros modelos…

-Y le agregaron una quinta cuerda o quinto orden –precisó don Gaspar-. Y en la manera de tocar, los guitarristas no solamente punteaban sino que rasgueaban con fuerza mis cuerdas. Entre mamá y yo influenciamos a los instrumentos del occidente de Venezuela: cuatro y medio, cinco, cuatra, entre otros, que se usan sobre todo en la música larense.

Jacinto miraba a doña Francisca y a don Gaspar. Miró a Cheo, y preguntó:

-Ustedes tienen forma alargada, pero ¿por qué Cheo y yo nos parecemos más a don Gaspar que a doña Francisca?

La guitarrilla le explicó que los que construían instrumentos en Venezuela lo hacían de manera rudimentaria y con los implementos y maderas que conseguían en el trópico. Por eso el cuatro es de cedro y caoba, que son las maderas que abundan en Venezuela, y su forma se parece más a la de la guitarra barroca porque fue el instrumento que más se popularizó durante la colonia.

-Yo quedé en desuso –dijo doña Francisca inclinando el clavijero-, hasta que los investigadores en música comenzaron a interesarse en mi (y en otros instrumentos históricos) a mediados del siglo XX. El  maestro Fredy Reyna fue uno de los que hizo algo en Venezuela, y su modo de tocar el cuatro solista se inspira en mi afinación aguda.

-¿Por qué el cuatro criollo tiene la afinación grave? –preguntó a su vez Cheo. Él conocía la respuesta, pero quería que contestaran la pregunta para que Jacinto supiera.

-El rasgueo fuerte en las cuerdas agudas, hechas de tripa, hacía que se rompieran con facilidad –intervino don Gaspar-. Por eso los que tocaban pusieron la cuerda grave y la afinación cambur pintón, con la última cuerda grave, mientras que las otras guitarras mantuvieron la afinación aguda.

Súbitamente, de la parte de atrás de un armario salió un instrumento hermoso. Una guitarra que pocas veces se había dejado ver. Llena de polvo tosió levemente y con voz ronca se presentó hablando con acento italiano.

-Buona sera mis caros amigos. Soy Carulli, una guitarra del siglo XVIII, casi XIX. También me llaman guitarra romántica. Estoy escuchando atentamente todo lo que vienen diciendo, y me parece importante que sepan que yo también entro en esta historia.

-Signore Carulli –dijo sonriente doña Francisca, tan educada y comedida, toda una dama-, tenía usted tiempo sin aparecer en nuestras tertulias –y dirigiéndose a los demás instrumentos hizo las presentaciones de rigor-. A Carulli no la fabricó nuestro Luthier. Está aquí en el taller porque el Luthier la va a restaurar, la va a lijar, le va a pegar las maderas que tiene rotas y la barnizará. Seguro le harán cirugías…

-¡Aghh! –exclamaron los demás al unísono con dolor y desagrado.

-Sí, y la va a poner hermosa –prosiguió la guitarrilla.

-No solo eso, cara signora mia –intervino con su voz carrasposa Carulli-, el Luthier va a hacer los planos de construcción a través de mi. Soy un modelo original del siglo XIX, un poco raro, y me consiguieron en un viejo castillo italiano entre escombros y deshechos. El Luthier supo de mi existencia y me rescató. Ya saben que me trajo hace un año para acá, pero no ha tenido tiempo de trabajar conmigo.

-¡Ohhh! –volvieron a exclamar pero con admiración. Era sabido por los instrumentos musicales que el Luthier tenía los planos de construcción de todos ellos, y cuando no los tenía, los hacía a partir de algún instrumento que alguien llevaba o los bajaba por internet, a través de la computadora.

-Veo que le faltan cuerdas, y tiene una rota atada a su clavijero… ¿le duele mucho? –preguntó Jacinto.

-No mucho, jovencito. No te preocupes. Pronto recuperaré mi esplendor. Verás que mi sonido es más fuerte que el de doña Francisco y de don Gaspar, pero no tan robusto y redondo como el de Macarena o Antonio.

-Ni qué decir de nosotros –dijo Aquiles, refiriéndose a sí mismo y a Fender-, porque con nuestras cuerdas de metal podemos ayudarnos con la amplificación eléctrica.

Carulli narró entonces un curioso y fascinante relato: una vez que el estilo y la música usada en la guitarra barroca, como don Gaspar, pasó de moda,  los guitarristas comenzaron a buscar y buscar nuevas sonoridades. Y la historia se repitió nuevamente, como había sido con doña Francisca. Sin embargo, ya a finales del siglo XVIII y principios del XIX, pasaban otras cosas en el mundo. Gracias a la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, la música también tuvo más divulgación entre las personas.

Hubo guitarristas y luthieres que comenzaron a experimentar con el instrumento: hubo guitarras de siete cuerdas simples, y hasta de diez y once. ¡Hasta hubo guitarras de dos mástiles! Hubo de cinco cuerdas simples, pero la que más se popularizó fue la de seis cuerdas simples. Carulli cuenta que la música escrita para la guitarra en esos años demuestra cómo se afinaba la guitarra y cuántas cuerdas llegaron a tener los distintos instrumentos.

-Hasta que llegó un constructor de guitarras muy serio y muy dedicado, don Antonio de Torres Jurado –siguió Carulli-, y estableció las medidas y forma de la guitarra moderna, tal como la conocen…

-¿Cómo quién? –retó Jacinto.

-Como él –contestó Carulli, y señaló a Antonio, la guitarra de concierto-. Antonio  se llama así, precisamente, en homenaje a Torres. Su forma y su tamaño han persistido desde 1874 más o menos, hasta la actualidad. Lo que varían son los materiales y algunos detalles.

-¡Por las uña que te rasguean osú! –exclamó Macarena con su cantarino acento andaluz-, te etá refiriendo a mi. Que tengo la mima forma, pero soy má etilizá… tengo salero, má ritmo, má sabó… ¡olé! –y se lanzó con algo que hubiera sido un movido zapateado flamenco, si Macarena en lugar de ser una guitarra fuese una mujer.

Don Gaspar la miró con una mezcla de dulzura, complicidad y diversión. Le recordó que el estilo flamenco, tan fresco y tan característico, se lo debía a la mezcla entre la música de la guitarra barroca, a la influencia gitana y a la cultura árabe que siguió en el sur de España.

-Esperen un momento –atajó Jacinto-. Me llama la atención que las cuatro últimas cuerdas de Antonio y de Macarena suenan como las cuatro últimas de don Gaspar y las cuatro de doña Francisca… ¡y si no fuera por el pintón de Cheo y mío, sería idéntica la afinación!

-¡Porque todos somos guitarras! –repitió Aquiles-. Y me gustaría  que supieras que a ti… bueno, no solo a ti; a los cuatros en el siglo XIX y quizá antes no los llamaban “cuatro”, sino guitarras, guitarritas, guitarricas… “Cuatro” los comenzaron a llamar en la primera parte del  siglo XX. Pero creo que esa es otra historia…

Jacinto de pronto se dio cuenta de lo que ocurría con los músicos: se cansaban de los instrumentos y les pedían a los luthieres que construyeran otros con más potencia, mejores maderas, barnices más brillantes, o quién sabe qué otras características, y un frío extraño le recorrió la parte de atrás de su mástil. Él mismo pensó que en algún momento los concertistas de cuatro iban a exigir más y más, y correría con la misma suerte de los demás instrumentos.

Antonio no se cansaba de mirar la escena. Desde su pedestal, como guitarra de concierto que era, suspiró. Adivinó el pensamiento de Jacinto.

-Mírame Jacinto –sentenció la guitarra de concierto-. Todavía me tocan, todavía me buscan, todavía me estudian. Mira a doña Francisca, a don Gaspar, a Carulli. Es más, ya viste que el Luthier fue hasta Italia, a un castillo perdido quién sabe dónde y pagó una fortuna por un instrumento que a la vista de los demás sería casi una basura (con su perdón, Carulli). Lo hizo porque todavía hay músicos que se interesan en tocarnos. Mira a Cheo. Aún tú, con tus diecisiete trastes, a Cheo todavía lo buscan. Muchísima gente toca cuatros de catorce trastes, ya lo dijo mamá.

A los argumentos de Antonio se sumaron los demás instrumentos, incluso Aquiles y Fender, y le fueron diciendo a Jacinto que todos tienen su lugar en el mundo, mientras haya músicos que se interesen por ellos.

-De lo que tienes que sentirte orgulloso, Jacinto, igual que Cheo, es que ustedes, son el emblema de este país. El cuatro es Venezuela hecha música, es el instrumento mestizo, el que surgió aquí en esta Tierra de Gracia y que le dio sentido a los ritmos y melodías propios de este hermoso país.

 FIN