martes, 20 de enero de 2009

Crónica Minimalista: En la Quinta Anauco


La máquina del tiempo detiene en Caracas varios rincones para reencontrarse con el pasado. El Museo Sacro, frente a la plaza Bolívar: entre Torre y Gradillas están los muros del museo, y a medida que uno se sumerge, el tiempo se detiene y comienza a retroceder... Cerca de allí, uno podría pensar que la casa natal de Bolívar podría ser otro sitio. Desgraciadamente entre la modernidad y la falta de criterio para restaurar se perdieron los vestigios genuinos de otras épocas. Hay paredes, resquicios, rincones en los que se necesita poner las manos a los lados para "editar" la imagen: alguna pared del Cuartel San Carlos, el ahora Centro de Arte La Estancia, la Casona de Los Venados, pero el lugar donde definitivamente el tiempo retrocede y hasta los olores comienzan a emerger con toda su fuerza es en la casona del Marqués del Toro: sus muebles, las piedras de los patios, el sonido del agua recorriendo las acequias. Nada como respirar la fragancia del pasado en la Quinta Anauco.

miércoles, 14 de enero de 2009

A mis maestros

En este comienzo de año 2009, hago un pequeño alto en mis actividades para recordar a los maestros, esas maravillosas personas que dieron buena parte de sí y de quienes he tomado, y aún tomo, para crecer como persona.
(1) La hermana María Teresa, la señorita Crucita Gil, la hermana Rebeca, la hermana Raquel... maestras en el Colegio San José de Tarbes (El Paraíso) y en la música. No solamente lidiaron conmigo en lo que a mi aprendizaje se refiere, sino también me enseñaron los primeros rudimentos en la guitarra. Con ellas aprendí a tocar el instrumento para cantar a Dios durante las misas.
(2) El profesor Laureano Herrera. Cuando yo tenía como 12 o 13 años, mis padres contrataron a Laureano, a quien recuerdo como un personaje especial. Él era profesor de mi primo Alberto Andrade y de mi tía Olga, y luego me entusiasmé y lo contrataron para mi. Nos enseñó a afinar la guitarra y a puntear algunas cosas en el instrumento. Aún yo no sabía leer música, pero ya sabía cómo leer las tablaturas y los tonos, y Laureano empleaba ese sistema para enseñarnos. Aprendimos muchísimas canciones, y sobre todo cómo acompañar con el instrumento.
(3) Luis Alfredo Pérez me dio clases en Musiyama, una de las escuelas de Yamaha, ubicada en el Centro Comercial San Martín. Contaba yo como con 16 años, más o menos. Ya Luis Alfredo me empezó a instruir en la lectura musical, algunas cosas de solfeo, y con ello se me despertó un interés inconmensurable e indetenible por saber más y más sobre la guitarra. Ya para esa época había tenido mis primeros contactos con la música barroca: descubrí a Bach y simultáneamente descubrí que Bach se podía hacer en la guitarra, gracias a un maravilloso disco que mis padres me regalaron, el de Alirio Díaz ejecutando obras de Bach.
Gracias a Pérez, fui como a dos o tres -no recuerdo cuántos fueron- festivales organizados por Yamaha de Venezuela, en el cual participamos estudiantes de todas las escuelas Musiyama de Caracas; tanto en el Teatro Las Palmas como en el Don Bosco de Altamira. En el marco de esos eventos conocí al maestro José Peñín, eminente musicólogo fallecido en agosto de 2008. Una de las frases de Peñín que han marcado mucho de mi quehacer musical es: "la mejor música es la que uno hace".
(4) Lourdes (Lula) Becerra. Luis Alfredo se fue y entró a trabajar Lula, una muchacha que me introdujo más de lleno en la disciplina del estudio de la guitarra. Con ella conocí el método de Julio Sagregas, y el solfeo a través de "Solfeo de los Solfeos" volumen 1-A. Ella me dio clases durante un año más o menos, al cabo de lo cual, dejó la escuela, y me contrataron a mi!!! Fue mi primer trabajo en toda mi vida, corría el año 1981, y trabajé con la señora Lilian Vale y su esposo, durante dos años.
(5) El maestro Aldo Lagrutta. En 1983 dejé los estudios de Estadística en la Universidad Central de Venezuela. Para ese momento decidí que mi verdadera vocación era la música, pero lamentablemente pertenezco a una generación para la cual los padres de uno pegaban el grito en el cielo cuando uno manifestaba que quería ser músico... o artista. Así que me puse a estudiar Comunicación Social en enero de 1984, pero ya en octubre del 83 me había inscrito en la Escuela de Música Pablo Castellanos de Macuto, para cursar Guitarra como Dios manda... bajo la dirección de Aldo. Con él estudié hasta 1987, año cuando él decidió irse del país. Actualmente vive en Alemania y desarrolla una importantísima carrera como concertista, con una técnica estupenda y depurada.
(6) El maestro Leopoldo Igarza, me "adoptó" cuando Aldo se fue. Con él estudié hasta 1989, y luego esporádicamente en el 91, 93, 95, 98... la irregularidad se debe a que me gradué en Comunicación Social, y consecuentemente me puse a trabajar. La vida se complica, y el estudio de la guitarra comenzó a compartirse con otras actividades... eventualmente comencé a dar alguno que otro concierto, en 2001 grabé "Poema Barroco", particié en algunos festivales.
(7) El maestro Bartolomé Díaz es actualmente mi maestro. En diciembre de 2006 decidí adquirir la guitarrilla y en 2007 comencé formalmente a estudiar el instrumento, con el cual hacia el último tercio de ese año mostré el trabajo realizado. Aún sigo con Barto, actualmente trabajo en paralelo la guitarrilla con la guitarra barroca, y mis pretensiones son continuar con esta propuesta...
De verdad, a mis maestros todo mi agradecimiento. Qué Dios les dé salud, oportunidades de éxito y que sigan guiando los pasos de muchos estudiantes. Ojalá toda la gente se decidiera a estudiar guitarra o música... sería este un mundo más feliz y mejor.

jueves, 1 de enero de 2009

Décimo aniversario de la muerte de Joaquín Rodrigo

Reproduzco a continuación el texto de una información vía cable:

ESPAÑA-MÚSICA (crónica)
Por Almudena González
Madrid, 1 ene (EFE).- El décimo aniversario de la muerte de Joaquín Rodrigo se cumple en 2009, una ocasión para descubrir la extensa obra del autor de "El concierto de Aranjuez", el compositor español más programado en el extranjero y que escribía en braille sus partituras antes de dictarlas al copista, nota a nota.
"En este aniversario, mi deseo sería que se tocaran obras de mi padre que apenas se han interpretado en España; hay muchas casi por estrenar y me gustaría que entraran en repertorio porque serían descubrimientos y otros estudiosos extranjeros están en ello", dijo a Efe Cecilia Rodrigo en la sede de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, ubicada en la casa familiar, que conserva intacta.
Entre infinidad de fotografías y recuerdos, parece sentirse la presencia del matrimonio, Victoria y Joaquín, en esta vivienda de Madrid, donde se encuentra, en la misma sala del piano, la máquina braille con la que el compositor, ciego desde los tres años por una epidemia de difteria, escribía sus partituras.
Posteriormente se las dictaba a un copista, nota a nota, instrumento por instrumento, con sus respectivas variaciones. Después, Victoria y Rodrigo corregían al piano la copia, antes de enviarla a la edición, que también revisaban antes de su publicación definitiva.
"¡Formaban un equipo bárbaro!; ella era su verdadero agente", explica Cecilia Rodrigo, quien no oculta la emoción que sintió el 12 de diciembre pasado cuando la Orquesta Nacional de España y la soprano Ainhoa Arteta, dirigidos por Vasily Petrenko, dieron el pistoletazo de salida a este aniversario.
"Fue una interpretación magistral; fue muy bonito, pasé unos momentos muy emocionantes", recuerda la hija del compositor, al que volverá la Orquesta Nacional en mayo para tocar "El concierto de Aranjuez".
Sobre esta obra, Cecilia Rodrigo puntualiza: "'El concierto de Aranjuez' es un fenómeno excepcional. Mi padre solía decir: si yo supiera qué tiene, habría encontrado la piedra filosofal". De hecho, se toca en todo el mundo y recibe "innumerables" peticiones para versionarla: desde Il Divo, a Andrea Boccelli y, la última, desde Rusia.
"Mi padre lo entendió muy tarde pero al final reconoció que las versiones para el pop dan popularidad a la obra", prosigue la hija del autor, quien insiste en resaltar el resto de piezas del compositor, por ejemplo, sus conciertos para piano o sus muchas piezas sinfónicas.
Y, sobre todo, el repertorio vocal, el que más le gustaba y para el que más escribió, recogiendo la tradición literaria española, desde Alfonso X El Sabio a Juan Ramón Jiménez.
"Pocos compositores han gozado de la popularidad en vida, del reconocimiento y del cariño de la gente como mi padre, que recibió todos los premios; sería muy ingrato no decirlo", recalca la responsable de la fundación, aunque lamenta que "en España no se valora lo nuestro", pues en el resto del mundo Joaquín Rodrigo es mucho más programado que en su país natal.
Cecilia Rodrigo explicó que viajará en febrero próximo a Estados Unidos para participar en un homenaje a su padre en la Universidad de El Paso, cinco días dedicados al autor. EFE