viernes, 28 de octubre de 2011

La Música en el Periodismo o el Periodismo Sonoro


(Ponencia presentada el viernes 28 de octubre de 2011, en el evento III Musicando con los Maestros, organizado por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Miranda Siso Martínez)

Por Ana María Hernández G.

Las noticias musicales en nuestro país tienen larga data. Vale la pena introducir esta intervención citando dos estupendos libros que registran cómo nuestra Tierra de Gracia, Venezuela, ya era un escenario de eventos musicales: el de la profesora Mariantonia Palacios, Noticias musicales en los cronistas de la Venezuela de los siglos XVI-XVIII. Una coedición de la Fundación Vicente Emilio Sojo y el Fondo Editorial de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela; y la tesis de grado de Vince de Benedittis, Presencia de la música en los relatos de viajeros del siglo XIX, editado por el Fondo Editorial de Humanidades y Educación.

El periodismo del siglo XIX registra una amplísima actividad musical en nuestro país, no solo con la presencia casi omnipresente del piano en las casas, sino también con representaciones, soirées, visitas de músicos e intérpretes de importancia. Así lo han registrado valiosos periódicos como El Zancudo, El Cojo Ilustrado, El Federalista, y muchas publicaciones más.

Ya en el siglo XX, con la presencia de importantes escenarios como el Teatro Municipal, el Nacional, los teatros regionales se registra una actividad también, nada desdeñable, y así lo demuestra la prensa de entonces.

(Para continuar leyendo o descargar el PDF, puede visitar la sección "Archivos para descargar" en este blog. Gracias)

miércoles, 3 de agosto de 2011

Tratados del barroco hispánico

Muchos han sido los autores que nos aportan valiosa información sobre la música del pasado hispánico, lo cual redunda positivamente hacia la manera como se hacía la música en el pasado latinoamericano: pasacalles, folías, gallardas, sarabandas, chaconas, batallas, españoletas, canarios, entre otras formas; dejan su delicioso perfume en la génesis de nuestras músicas populares.
Sobre el estado de este tipo de investigaciones en nuestro continente, hay dos noticias (como siempre), una buena y una mala. La buena es que nos hemos dado cuenta de que hay mucho por investigar, que prácticamente todo está virgen, y que hay muchos estudios que están en proceso, algunos concluidos, otros en revisión. Eso es excelente. La mala es que casi no hay fuentes, y que muchas de las investigaciones hay que guiarlas mediante metodologías cualitativas, mediante la hermenéutica histórica; ya que el hallazgo arqueológico, exactamente como tal, no lo tenemos. Por ejemplo: guitarrillas o guitarras renacentistas, lamentablemente no tenemos ninguna original a la mano. Al menos hasta este momento. Nadie -en todo el mundo- ha encontrado alguna, y las que hay, las réplicas que tenemos, han sido construidas por ensayo y error, mirando la iconografía existente, y estudiando a fondo los tratados renacentistas que quedan.
Por los momentos, las investigaciones, como mencioné, continúan dando frutos. Esperemos que en unos 20 años, los estudiantes de este lado del mundo puedan contar con una historia de la música bastante sólida, y que no solamente se circunscriba al estudio de la historia de la música centroeuropea.

miércoles, 8 de junio de 2011

Décima de Santiago de Murcia

Obsesión por encontrar datos, indicios, conexiones documentales entre la música del barroco español y las músicas populares venezolanas. Tengo la nariz metida en los tratados de los autores barrocos, y he aquí un segundo poema. Se trata de una "Décima" escrita por Santiago de Murcia, y contenida en el célebre manuscrito conocido como "Códice Saldívar", fechado cerca de 1732 y hallado en México. He allí, pues:

Décima


Será al mostraros la Ciencia
mi pauta la claridad
la mínima mi humildad
el puntillo mi conciencia
y mi asistencia oportuna
el tiempo sin pausa alguna
y espero pongáis Señor
la clave en vuestro favor
la mudanza en mi fortuna.

Vean cómo Murcia glosa los elementos de la música y los convierte en poesía pura. Una belleza!

sábado, 4 de junio de 2011

La guitarra al lector

La guitarra al lector es un soneto escrito por el tratadista del barroco español Joan Carles Amat, y que está en su libro Guitarra española, y vandola en dos maneras de guitarra, castellana, y cathalana de cinco Ordenes, la qual enseña de templar, y tañer rasgado, todos los puntos naturales, y b, mollados, con estilo maravilloso (c. 1761).

Yo soy aquella que todo lo canto,
soy reina de los tonos delicados,
soy la que alegro a todos los estados,
y soy la que condena al triste llanto.

Yo tengo cinco hijos, que entre tanto
que van por mis jardines, y mis prados,
concierto juegos tan regocijados,
que al mismo Febo a veces doy espanto.

Si quieres ver (lector) la gallardía
que Carlos me dio estando yo en su guarda
gusta los caldos que da su cuchara.

Verás que soy galana, guarda, guía,
graciosa, gala, gracia, gallarda,
gustosa, general, grata, guitarra.

lunes, 16 de mayo de 2011

Crónica Minimalista: Miniteca particular

Caracas-. El apuro en la mañana tiene distintos perfumes. Tiene esa cosa fresca de mañana caraqueña, silenciosa, apurada, cabizbaja, con toque de guayoyo, con sabor a pastelito, arepa, cachito o empanada... En el vagón del Metro la cosa es distinta: la mirada altiva, el ceño desafiante, y entre las manos el retumbar de una música que si no te gusta vete en taxi. Pero no es sólo uno. Cada asiento tiene su miniteca particular.

martes, 3 de mayo de 2011

La herencia del barroco hispánico en la música folklórica venezolana

A raíz de mis estudios de la maestría en Musicología en la UCV, estoy investigando sobre la conexión entre la música barroca española y nuestros géneros populares. Por los momentos levanto toda la información posible, sobre todo teórica, y luego me iré al campo a reaprender a tocar el cuatro. Toda una experiencia.

martes, 15 de febrero de 2011

"Pasión, porte y picardía": Concierto del Ensemble Décimo Nónico


El próximo sábado 26 de febrero, a las 3:00 p.m. en el Casco Colonial de Petare, se llevará a cabo el concierto del Ensemble Décimo Nónico, cuya información reproducimos a continuación:



 En el marco de las celebraciones en torno al 390 Aniversario de Petare

EL ENSEMBLE DE CÁMARA DÉCIMO NÓNICO
interpreta el recital

PASIÓN, PORTE Y PICARDÍA

Canciones y Danzas de Europa y América en la Capilla de María Magdalena del Casco Histórico de Petare

Con una estupenda selección de obras maestras del Romanticismo Nacionalista venezolano, norteamericano y español se presenta este 26 de febrero el ensamble de cámara DÉCIMO NÓNICO, una agrupación que integra talento, juventud y veteranía en partes iguales y que aspira a redefinir la experiencia de escuchar interpretaciones históricas. El insólito talento de Andrés Barrios, la juventud de Luis Felipe Santos y la veteranía de Bartolomé Díaz se combinan en un trío que, seguramente, retará muchos de los mitos que tradicionalmente se vinculan a la música del pasado y a las ejecuciones históricamente correctas.

Bartolomé Díaz, Director Musical, investigador e intérprete de la Guitarra Romántica en la agrupación comenta: “He estado vinculado a la interpretación de instrumentos históricos durante gran parte de mi vida profesional. Décimo Nónico es, a la vez, un pasaporte al extraordinario repertorio del Romanticismo, tan crucial para nuestra identidad musical, y una propuesta artística que pretende demostrar que la interpretación histórica no tiene porqué ser acartonada, almidonada, apolillada ni estática: nuestra meta es conmover al público con interpretaciones vivas y humanas de obras que poseen hasta dos siglos de historia pero que, a nuestro criterio, están a flor de piel de todo venezolano con sensibilidad.”

El próximo sábado 26 de febrero la agrupación se presentará en la exquisita acústica natural de la Capilla de María Magdalena (El Calvario), ubicada en la Calle Guánchez, en pleno casco colonial de Petare. Para tan especial ocasión la agrupación nos propone el programa Pasión, Porte y Picardía, un maravilloso recorrido a través de canciones y danzas románticas de Venezuela, España y Norteamérica. Destacan particularmente las obras instrumentales y vocales de Federico Vollmer, José Ángel Montero, Dionisio Aguado, Scott Joplin, Luigi Boccherini y Manuel García. Juntas estructuran un programa donde el virtuosismo, la gracia y la elegancia se revisten de maravillosa picardía y auténtica emotividad. El recital, pautado para las 3:00pm, se enmarca en el Bulevar Petare, evento principal de participación cultural en las celebraciones conmemorativas del 390 Aniversario de Petare, desarrollado por la Alcaldía del Municipio Sucre a través de la Fundación José Ángel Lamas y la Dirección de Cultura de la municipalidad, con el apoyo del Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas. La entrada al concierto es libre y gratuita.

DÉCIMO NÓNICO es:

Andrés Barrios / Clarinete, Voz y Castañuelas

Conocido sobretodo por ser miembro del célebre trío Los Hermanos Naturales, Andrés Barrios es uno de los artistas más completos y polivalentes de la actualidad. Su notable desempeño como compositor, clarinetista y cantante tiene una maravillosa contrapartida en sus talentos poéticos, pictóricos, gráficos y actorales.

Luis Felipe Santos / Guitarra Romántica y Voz

Odontólogo de profesión, Luis Felipe Santos se formó como guitarrista bajo la tutela de Bartolomé Díaz. También ha estudiado fabricación de instrumentos pulsados con Gonzalo Pieters e interpreta una Guitarra Romántica construida por sí mismo.

Bartolomé Díaz / Guitarra Romántica, Voz, Versiones y Dirección Musical

Con una larga experiencia internacional como intérprete de instrumentos punteados antiguos y como pedagogo especializado en interpretación histórica, Bartolomé Díaz se desempeña como Director de Cultura de la Universidad Metropolitana. Concibe a Décimo Nónico como un vehículo para investigar repertorios que le atañen profundamente e interpretarlos en muy buena compañía.

jueves, 27 de enero de 2011

Claude Bolling y la guitarra


Hace muchos años, creo que a principios de los ochenta, descubrimos a Claude Bolling, un autor francés, compositor y pianista de jazz. En aquellos lejanos días, Sabana Grande y Chacaíto albergaban toda suerte de tiendas, entre la polvareda que suponía la construcción de la línea 1 del Metro de Caracas. Entre esas tiendas no podemos dejar de nombrar Musical Magnus, una maravillosa librería y tienda de música en la que se podía encontrar prácticamente de todo. Con Magnus cohabitaron (allí y en otras partes de la ciudad) otras tiendas emblemáticas, como Piña Musical (todavía sobreviviente), Casa Yobers, Musikalia, Mülhbauer... hasta que el régimen cambiario y la desaparición del dólar a 4,30 hicieron que los dueños de esos establecimientos "huyeran" del país (otros quedaron, otros abrieron, como Allegro). Pero esto es tema de otro post en el que se podría destacar que mientras en los 80 florecía el movimiento musical venezolano, en todas sus dimensiones y géneros, las tiendas y librerías musicales iban en franca desaparición.
Pero volvamos a Bolling. Su música resulta interesante porque combina los elementos del jazz con ciertos ingredientes del barroco de Bach, particularmente. La ilustración alude al Concierto para Guitarra y Jazz Piano, una obra en siete movimientos que evoca, sin duda alguna, al Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Alexander Lagoya, guitarrista egipcio de padre griego y madre italiana, fallecido hace ya más de una década, fue el primer intérprete de esta obra.
El concierto transmite unas cadencias interesantes, y mezcla compases diversos, como el 10/8, o compases a 7 tiempos, o introduce cambios drásticos en la rítmica, lo cual le da colores y texturas a la música de una complejidad variada. Lamentablemente, a pesar de que el score se consigue con relativa facilidad (¡hoy Amazon o Sheetmusicplus le acercan a uno cualquier cosa!) no es una obra que se toque con frecuencia. De hecho, en Venezuela se ha tocado no más de cinco veces a lo largo de los treinta y tantos años que tiene de compuesta esta suite, y con el auge que el jazz ha tenido en el país.
En cuanto a la parte de la guitarra, Bolling permite que el intérprete se luzca con brillantez y siempre dentro de los parámetros de la interpretación "clásica" o técnica, mientras que el pianistas forzosamente tiene que ser un buen intérprete del jazz, porque de hecho, en la partitura del piano se marcan extensos momentos para la improvisación.
Sin duda una obra que merece la pena escucharse y ejecutarse, y que por algún motivo, cada vez que esta cronista la escucha, evoca aquellos momentos de polvareda entre Sabana Grande y Chacaíto. Sí, ciertamente en esos años no existían el MP3 o el iPod, pero sí había el reproductor a cassette de alta fidelidad, y por ahí anduvimos entre los escombros con los audífonos pegados aprendiendo de memoria una música que cabalga entre los esquemas "clásicos" y el jazz.

martes, 11 de enero de 2011

¿Evolución?

En la imagen tenemos a dos de los primeros instrumentos que llegaron a Venezuela por la vía de Nueva Cádiz, en Cubagua, hacia 1529. El de arriba o a la izquierda, es la guitarrilla o guitarra renacentista, también conocida como vihuela vulgar; mientras que el más grande es la vihuela o vihuela de mano (entre los que necesitaban distinguirla de la vihuela de arco).
La guitarrilla tiene cuatro órdenes y es el instrumento que "evolucionó" (como le tengo alergia a este verbo, lo meto entre comillas) hacia la guitarra moderna, la que conocemos hoy en día; mientras que la vihuela dejó de tocarse o entró en desuso hacia finales del siglo XVII. Mucha gente piensa que la vihuela se convirtió después en guitarra, pero eso es un error. Lo que sí ha ocurrido es que el repertorio para la vihuela ha permanecido hasta la actualidad entre los guitarristas, y de hecho, todavía hoy en día, es de estudio obligado y es repertorio obligado hasta en concursos prestigiosos. Las obras de Luis de Narváez, Diego Pisador, Enríquez de Valderrábano, Alonso de Mudarra, Miguel de Fuenllana y Luis Milán continúan viviendo entre los dedos de los ejecutantes modernos.
Sin embargo, es curioso que la música para guitarrilla apenas se conozca entre los ejecutantes actuales, y si eso es así, el arreglo más cómodo que le hacen es doblar el bajo cambiando la afinación de la sexta cuerda hacia el re grave.
La guitarrilla sí llegó a un punto en el cual el ejecutante del siglo XVI avanzado, debido a los cambios ocurridos en el estilo (cosa absolutamente natural y todavía ocurre, gracias al Dios de las Guitarras), necesitó ampliar las posibilidades del instrumento. Primero se agrandó la caja de resonancia y luego, años más tarde, se le agregó la quinta cuerda. A este modelo de guitarra le llamamos en la actualidad "guitarra barroca". De hecho, esta guitarra conserva la proporción de la afinación de la guitarrilla, más un bajo una cuarta justa hacia lo grave.
Lo que me llama la atención es que en la actualidad, en Venezuela, ha habido un resurgir del cuatro. Últimamente hay cada vez más y mejores ejecutantes del instrumento, que llegan a hacer cosas sorprendentes con el instrumento. Y lo más interesante es que he escuchado decir a algunos ejecutantes que ya el instrumento les "queda corto", como si hubiera necesidad de que el cuatro "evolucionara". Habría que ver hasta qué punto sería esa "evolución", y con las modernas técnicas, sería interesante ver hacia dónde llevan los cuatristas tal "evolución". Esto me hace preguntarme si estamos en un punto igual a 1650, cuando los guitarristas le pusieron la quinta cuerda a la guitarra: en 2011 ¿qué le van a poner al cuatro? ¿cuerdas de metal? ¿sistemas de amplificación o distorsión del sonido? ¿otra caja de resonancia diferente? Habría que ver.

lunes, 3 de enero de 2011

Cuestión de conceptos

Una línea delgada es la que separa la música popular de la llamada "culta", "clásica" o "académica". Lo primero es señalar que llamar popular a la música (o a la expresión artística que sea) resulta relativamente fácil, mientras para lo otro -que entrecomillamos- no lo es tanto, y siempre, siempre hay que dar explicaciones.
Primero, porque lo que es dable y natural es la expresión neta, pura, primaria del arte, es decir, aquello que es expresión natural de la gente. Y allí es donde, normalmente, entra en consideración aquello que llamamos lo popular. En esta categoría entra todo aquello que nos pertenece por legado natural y ancestral, cultural, tradicional (¡entonces es culto lo popular!). Lo que pasa, o pasó y ahora trata de no pasar, es que los siglos XVIII y XIX pesaron muchísimo sobre nuestra visión de lo artístico, y de alguna manera hubo una escisión -que a mi se me antoja artificial- y que no solo hizo muchísimo daño entre los hacedores de la cultura, incluyendo la música, sino entre el público, amante de sus propias expresiones; y también capaz de aceptar todo lo nuevo que venga, elaborado o no.
La guitarra muestra todas estas características, y la música para nuestro instrumento es un claro ejemplo de lo que pasa, pasó, ha pasado y seguirá pasando. Ver la historia de la guitarra es observar una película o una telenovela de amor, en la que la estirpe popular es relegada, ocultada, velada... y solamente es mostrada y exaltada la parte "bonita"... Basta ver, también, cómo los guitarristas del siglo XX se empeñaron duramente por formarse no tanto como músicos, como ejecutantes, como transmisores de un legado musical, sino como virtuosos, acróbatas, maromeros: mientras más rápido se toca, mejor... más importante se es. Todos los que hemos estudiado guitarra hemos pasado por la competencia, primero con el metrónomo (¡no menos de negra igual 90!) y luego con nuestros condiscípulos, a ver quién tocaba más y más rápido, desde los ejercicios técnicos y estudios hasta las piezas de concierto.
El repertorio popular, las serenatas, la música cantada y con acompañamiento para guitarra pasó a ser la vergüenza de los guitarristas "clásicos". De hecho, la música en la cual la guitarra acompaña es anatema entre los guitarristas "de verdad". Un guitarrista "serio" toca solo... y se basta. Cuando un guitarrista expresa su deseo de hacer música de cámara, o de buscar un cantante para hacer Schubert (por ejemplo) o de buscar un violinista para tocar Paganini, más allá de la Sonata Concertata, es muy mal visto... y creo que justamente allí es donde radica la riqueza de la guitarra, en sus infinitas posibilidades para tocar con otros instrumentos, para acompañar, para dejarse acompañar, para dejar de ser la vedette por un momento, para compartir con una buena voz, para serenatear.
En Venezuela, guitarristas como Aquiles Báez o Miguel Delgado Estévez, e incluso Rubén Riera, están dejando un importante legado con el cual demuestran que la guitarra acompaña y puede ser tan virtuosa como cuando se enfrenta a las partituras duras del repertorio guitarrístico. Incluso, en la simple sucesión de acordes sustenta armónicamente la melodía, con agrado, buen gusto. Pienso en Manuel Enrique Pérez Díaz, Raúl Borges o el mismísimo Antonio Lauro y estoy segura de que a ellos no les habría importado para nada compartir ambos mundos: un buen Aranjuez junto a unas deliciosas Serenatas... al oído, mal no le hacen.