domingo, 25 de junio de 2017

Crónica Minimalista: El baterista de Tracabordo

Caracas.- La noche en Caracas es horror. No hay otro modo de describir la desazón, desconfianza, desesperanza, ansiedad que invade al habitante de esta ciudad. Como la calima o el smog, se instaló en la atmósfera caraqueña una porción picante, remanente de las lacrimógenas y el gas pimienta. Así huele esta ciudad desde hace tres meses. Se añade a esos aromas el olor de la adrenalina que emitimos todos los habitantes... sin discriminación. Y no hablemos del ruido: rugido de motos, sirenas, hacen acordes con morteros, bombas, disparos al aire de distintos calibres. Sobre las 8:00 p.m., salgo de la estación Parque Carabobo, cruzo en Monroy. Lejano ruido de camión de basura, los cacerolazos permiten distinguir la calidad de la olla y del instrumento que golpea, de tanto y tanto que se oyen (cucharón de madera sobre aluminio, paleta de plástico sobre acero inoxidable, cuchillo amellado sobre caldero otrora freidora). Así que lo que hace dos años era queja, ahora es bálsamo, ahora es música de meditación, cuando al acercarme a la próxima esquina se escucha el rítmico estruendo del baterista de Tracabordo.

jueves, 22 de junio de 2017

La guitarrista del doctor Lau



Uno de los trabajos extras más lindos que me ha tocado realizar en los últimos tiempos es acompañar al doctor Lau.

Don Pablo y doña Cristina son dos señores maravillosos, una linda pareja, que a sus ochenta y tantos, aun siguen enamorados.





A don Pablo Lau siempre le gustó cantar, y ahora de viejito, es una de las cosas que más disfruta, y pues, me ha tocado a mi el honor de ser su guitarrista acompañante.


Como estar por Caracas con un instrumento al lomo puede ser considerado un acto subversivo, utilizo la guitarra que está en la casa de don Pablo. Se trata de una venerable Tatay, quién sabe de cuándo.

Imagínense que la madre de don Pablo, Nieves, la usaba para acompañarse en sus canciones. Y allí está, la ajada Tatay dispuesta en la pared de la casa, mirando desde la distancia todo lo que pasa en ese recinto.

Y vaya que el tiempo ha hecho su trabajo, pues sus maderas suenan robustas, sabias, y si me pongo en plan de catadora de vino, con olores frutales y notas de cedro. Es muy interesante porque el sonido de este tipo de guitarras tiene un encanto particular, dulce y hasta de ensueño; no como la fortaleza sonora de las guitarras de concierto, cuyos sonidos todos son limpios y nítidos. En esta Tatay hay carraspeos y ronqueras que, a mi modo de ver, le dan un toque especial.


De modo que, dos tardes a la semana, me dispongo a ir donde don Pablo, y repasamos su cancionero, al que, por supuesto, hemos agregado otras piezas: boleros como "Tú me acostumbraste", "Angustias", "Frenesí"; la "Serenata" de M.E. Pérez Díaz (una de mis favoritas), las canciones de Agustín Lara, como "Granada" o "Noche de Ronda", o canciones como "Alfonsina y el mar", "Desesperanza", "Cuando calienta el sol", "Lágrimas negras" y hasta tangos como "Por una cabeza", "El día que me quieras" o "Nostalgia" se lucen en la voz de este caballero, quien entrega, en cada canción toda su alma.

Muchas veces, nos acompaña la señora Cristina, y es entonces cuando Pablo se luce más y le dedica con todo su corazón y vehemencia las letras románticas, al final de lo cual la dama aplaude con entusiasmo juvenil.


Estos son momentos gratísimos de la vida. Son regalos: para el doctor Lau, porque se siente acompañado en su canto. Para la señora Cristina, porque se contenta mucho al ver feliz a su marido, y a mi porque siempre es un privilegio hacer música, y más bajo estas bellas condiciones.

(Fotos cortesía Oswer Díaz Mireles)

jueves, 8 de junio de 2017

Crónica Minimalista: Luz al final del túnel

Caracas.- A las 6:45 a.m. nos despertó la algarabía de un sonoro "¡Viva Venezuela!". Pensé por un momento que la Situación-País había cambiado. No fue así. La noche anterior, La Candelaria se había convertido en un campo de batalla. Tiros de distinta especie. Cacerolazos. Lacrimógenas. Gritos de "¡asesino!", "¡cobarde!" y demás improperios se escuchaban, en plural y en singular, con más o menos intensidad. El recorrido en la mañana dejó constancia de la lucha campal: Platanal a Candilito, Candilito a Avilanes a Mirador. Escombros, miríadas de vidrios rotos, restos de objetos quemados, calcinados. Muchos cartuchos inservibles. Barricadas. Paneo por la zona de la avenida Este 0 (o sea, camine usted desde la Cruz Roja, pase por el Sambil Candelaria, y siga subiendo en dirección oeste), una enorme barricada, digna de admiración, en toda la parte de atrás del Sambil (¿a Jorgito le saldrá al menos un jalón de orejas por eso? porque a los "otros" les sale rin y corriente). El panorama no es menos diferente si se sigue subiendo, Alcabala, Cruz de La Candelaria. Cristales rotos en el edificio París. Queda muy lejos aún la luz al final del túnel.

miércoles, 7 de junio de 2017

Hora de renovar

Es hora de renovar. De modo que si antes tenía por allí varios blogs sobre distintos temas, por aquello de que soy más que guitarrista, pues desde ahora habrá acá todo ese material, a disposición de quienes tienen a bien visitarme.
Pocos cambios, pero sustanciosos, y a la espera de que sea de su agrado.
Gracias por pasar.