miércoles, 18 de febrero de 2009

Crónica Minimalista: La amargura en los tuétanos

¿Caos? Tal vez. Ya no sabemos lo que es el caos cuando eso mismo es la cotidianidad. Los caraqueños tenemos la violencia tan introyectada, que a nadie en esta ciudad se le ocurre mudarse sin tomar la previsión en su nueva vivienda de poner rejas por todas partes y asegurar la puerta principal con una muy buena multiloc. A nadie se le ocurre tampoco colocarse sus anillos de oro, ni sus cadenas o pendientes de metal precioso... sencillamente, así como los ciudadanos de lugares menos violentos o más seguros tienen lo ciudadano y lo civil metido en el subconsciente como algo natural, los caraqueños tenemos la violencia y la amargura en los tuétanos.