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La guitarra también suena con la poesía de Vinicius de Moraes

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Río de Janeiro.- En aquel bar carioca que siempre frecuentó, y en un mundo tan eterno como sus canciones, Vinicius de Moraes celebraró el pasado sábado sus 100 años, con un whisky en la mano, un cigarro en la otra, rodeado de amigos y lindas mujeres. La guitarra la dejaría en casa. Las visitas al bar Veloso, en Rio de Janeiro, luego llamado Garota de Ipanema en homenaje a su legendaria canción de bossa nova, pocas veces fueron para trabajar. "Nunca traía la guitarra , venía a disfrutar", recordó Manuel Alves Inacio, propietario del Garota de Ipanema desde hace 37 años y que muchas veces le sirvió su whisky. "Le encantaba", dijo a la AFP. La vida de Marcos Vinicius da Cruz e Melo Moraes, el 'poetinha' como le gustaba ser llamado, comenzó un 19 de octubre de 1913. Murió el 9 de julio de 1980 en su casa en el barrio de Gavea, cerca de Jardín Botánico, donde nació 66 años antes en el 114 de la calle Lopes Quintas. Brasil rindió numerosos ...

La guitarra al lector

La guitarra al lector es un soneto escrito por el tratadista del barroco español Joan Carles Amat, y que está en su libro Guitarra española, y vandola en dos maneras de guitarra, castellana, y cathalana de cinco Ordenes, la qual enseña de templar, y tañer rasgado, todos los puntos naturales, y b, mollados, con estilo maravilloso (c. 1761). Yo soy aquella que todo lo canto, soy reina de los tonos delicados, soy la que alegro a todos los estados, y soy la que condena al triste llanto. Yo tengo cinco hijos, que entre tanto que van por mis jardines, y mis prados, concierto juegos tan regocijados, que al mismo Febo a veces doy espanto. Si quieres ver (lector) la gallardía que Carlos me dio estando yo en su guarda gusta los caldos que da su cuchara. Verás que soy galana, guarda, guía, graciosa, gala, gracia, gallarda, gustosa, general, grata, guitarra.

Poema Barroco

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Guitarra, máquina del tiempo. Sus cuerdas me transportan a mundos distantes, épocas remotas. Cada sonido, un olor diferente, estimula mi memoria. Añoranza, nostalgia, melancolía. Sones de la quietud. Del domingo por la mañana, ocioso. De la mirada entrecerrada. Volutas, fiorituras que apaciguan mi alma en cada aliento. En cada tiento. (Este es el texto que acompaña al CD del mismo título, escrito para tal ocasión, en 2001)

El músico Eugenio Montejo

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Me sorprendió tanto como a muchas personas el fallecimiento del poeta Eugenio Montejo. A más de un mes de su partida es cuando puedo escribir estas líneas. Tuve notificación de que estaba mal de salud en la mañana del jueves 5 de junio, justo cuando di el recital de guitarrilla en la Casa de la Historia de Venezuela. El parte me lo dio la poeta Jacqueline Goldberg, quien tampoco creía lo de su padecimiento. Una de las cosas que lamento es no haberlo tenido entre el público de mis recitales. No por vanidad, sino porque en varias ocasiones el poeta y yo conversamos sobre música. Montejo tenía una inquietud: quería conocer sobre la música del siglo XIX de Venezuela. Sabía que no hay mucha editada, aunque sí se figuraba que por allí viven los manuscritos. Quería muchísimo tener grabaciones de la música venezolana del pasado (siglos XIX, XVIII... lo que hubiera); especialmente para compartila -me confesó- con gente amiga suya del extranjero. Quería mostrar nuestro pasado musical. Le sug...