sábado, 14 de noviembre de 2009

Eduardo Serrano: "A la música popular, todo mi corazón"


Por Ana María Hernández G.
05-12-1985

La voz nasal cortaba el ambiente al compás de sus palabras, matizando el diálogo con regulares alzamientos de sus gruesas cejas.
"Me inicié en los estudios musicales a los nueve años de edad, bajo la conducción de José Bustamante, Vicente Emilio Sojo, Gabriel Montero y Pedro Biava, en la que llamaban Academia de Música y Declamación".
Eduardo Serrano. Caraqueño, nacido el 14 de febrero de 1912. Fue violinista, saxofonista y baterista.
-¿Cuál es el género musical que ha cultivado más?
-La música popular venezolana. Además el único que he cultivado. Cuento con más de 250 composiciones, de las cuales el público no alcanza a conocer más del 25%.
Un afiche aquí, otro allá. Una pintura al óleo del año 1969. Austera. Modesta su oficina localizada en el décimo piso del edificio de la Biblioteca Central de la Universidad Central de Venezuela.
-¿Se ha dedicado a la actividad docente?
-Sí, por supuesto. Llevo doce años en esto, dictando anualmente mi curso preparatorio de música. Está dirigido a los alumnos de esta casa de estudios. Por cierto, que el próximo, en enero (de 1986) será el último. Así completaré mis sesenta años dedicado profesionalmente a la música.
-En muchas partes del país no se le conoce. Incluso, en el medio caraqueño se le tiene, digamos, como marginado.
-Eso se llama falta de cultura por parte de esas personas. Lo que sucede es que nuestro pueblo es extremista: o es amante de la música académica, o sino, del rock y lo comercial. Fíjate que de lo popular, nada.
-Sin embargo, maestro, ahora con la reactivación del decreto uno por uno ¿no creee que eso beneficia al creador popular?
Su rostro se tornó grave, tras unos instantes de sonrisas fugaces:
-Estoy en contra de eso, porque es como someter al pueblo. Nos radian el Himno Nacional tres veces por día, y hay muchos por allí que ni saben quién fue el autor. Entonces, habría que implantar luego el dos por uno, el tres por uno, hasta que oigamos más música nacional que extranjera, aunque no la condeno ni la censuro. Quiero decir, que sólo censuro la actitud de quienes conducen los medios de difusión de lo musical.
Unas tosecillas tensaron más el clima.
Entra una dama. Saluda al maestro. Se va.
-Tengo más de veinte años que no compongo nada -confiesa-. Si lo hiciera, sería masoquista. Porque si hago algo es para que la gente lo disfrute y lo deguste.
El autor de Barlovento, Barlovento tierra ardiente y del tambor... se arrellanó en su silla.
-Maestro, ¿cómo es eso de que en Higuerote hay una avenida que lleva su nombre?
Y una amplia sonrisa opacó la tensión.
-Eso fue muy casual. No me acuerdo en qué año. La avenida principal llevaba por nombre Rotival, que corresponde a un famoso arquitecto francés. Como en la región no se le conocía, el Concejo Municipal del Distrito Brión consideró pertinente colocarle el nombre de algún venezolano. Y el elegido fui yo.
-¿A qué lo atribuye?
-Será por Barlovento.
Después de una respuesta tan parca, se le comentó:
-Casi todas sus composiciones, al menos las más conocidas, tienen que ver con lo negro, siendo usted tan catire. ¿Tiene algún sentimiento que lo una a esa región?
-No es nada en especial. Sucede que, musicalmente hablando, el tiempo binario es mejor en sentido rítmico que las piezas en tiempo ternario. Es decir, en realidad, el merengue (binario) es más pegajoso que un vals (ternario); por tanto, la gente lo disfruta más, sin restarle mérito al vals. En resumen, es cuestión simple de gusto por el ritmo.
El maestro Serrano disfruta la conversación. Le gusta hablar de música. Tanto, que podría decirse que en vez de llevar glóbulos en la sangre lleva notitas musicales.
-¿Y su incursión por el cine?
-No creas que actué. Sólo hice la música para varias películas, tales como La balandra Isabel llegó esta tarde, El demonio era un ángel, Amanecer a la vida y otras tres o cuatro. También hice música para cortometrajes científicos. Trabajé un tiempo con Bolívar Films.
Se define modesto, sencillo. Odia el vedetismo. Adora la intimidad familiar, las bellas letras y la buena música.
-A propósito de su jubilación el próximo año, ¿a qué actividad se dedicará?
-Creo que a recopilar y ordenar todas mis obras. Como para dejar constancia de mi paso por este mundo fugaz.
Claro. Y lo más probable es que dentro de algunos cincuenta años, se le harán homenajes y recordatorios póstumos a este digno músico del pueblo venezolano. Más que compositor de Barlovento, Arpa, Choroní, Frente al mar, San Juan to'lo tiene, es el maestro Eduardo Serrano.
"Sólo espero que algún día se acuerden, no de mi, sino de todos los autores y cantantes de nuestra verdadera identidad musical".