lunes, 29 de diciembre de 2008

Muchas cuerdas, muchos sonidos


Esta es la primera fotografía de mis tres "niñas": de izquierda a derecha, la guitarra barroca, la vihuela y la guitarrilla. La barroca ha sido mi "tormento" (maravilloso tormento") durante este año. He comentado en varias ocasiones lo que cuesta sacarle un buen sonido al instrumento. Por otra parte, la misma guitarra y sus maderas se han estado ajustando para dar lo mejor de su sonoridad, y ello ha contribuido a que haya habido algunos ajustes. Pero confío en que todo vaya bien y próximamente pueda anunciar un trabajo demostrativo al respecto.
El segundo instrumento es la vihuela, que la recibí el miércoles 3 de diciembre, es decir, ese será el día de su cumpleaños. Ojalá su condición sagitariana le otorgue todas las virtudes que se merece este noble instrumento. Hasta el momento he estado templando y templando la vihuela, cosa que no es nada fácil, primero porque las clavijas se resistían a quedarse en su sitio, para lo cual empleé la resina que se utiliza para engrasar las junturas en las flautas dulces. Con ello logré que las clavijas finalmente encajaran en su sitio y pudieran mantener la afinación. Así, poco a poco la tapa se ha estado ajustando y poco a poco tomando afinación. Sin duda, ver crecer un instrumento desde su nacimiento es tan hermoso como ver crecer un bebé, y sé lo que digo.
Por último, la guitarrilla, la mayor de todas. Cada día suena mejor, cada día la quiero más. Su delicadeza, su ternura, su sencillez me tienen aún muy cautivada y conmovida, y no niego que este espíritu renacentista todavía me mantenga atrapada y me "aleje" un poco del espíritu barroco que debería asumir... espero madurar pronto!
Por los momentos, sólo me queda desear un FELIZ AÑO 2009